Durante mas de 25 años he trabajado en una especialidad de mi profesión, Contador , que se identifica con mi personalidad, por que me gusta conocer gente, ser amigable, aprender, viajar, conocer mi país, conversar mucho. Nuestra personalidad es la que le da ese toque mágico y distintivo a cada especialista, nos diferencia unos de otros y en algunos casos es la que lleva al éxito por que nuestro trabajo es lograr ganarnos a los clientes internos para que nos proporcionen la información que tanto necesitamos, por algo dicen que el cliente interno guarda el 50% de la auditoria y el otro 50% el auditor. Por eso es importante relacionarse con los auditados, y crear esa atmósfera que haga que las cosas fluyan como el agua por el río, con cordialidad, respeto y sobre todo de valoración a nuestros semejantes.
En las oportunidades que he asistido a Congresos internacionales y después de escuchar atentamente las presentaciones de mis colegas de distintos países, quienes se hacen acompañar de presentaciones impecables, animadas en power point, que imagino les llevaron muchas horas hombre de creatividad con la finalidad de mantener nuestra atención, todos ellos ponen en alto la especialidad de auditor interno y siento mi piel ungida de ese bálsamo que fortalece mi autoestima profesional, vuelo hasta la estratosfera, me siento como superman cuando salva a la tierra de los pillos, y así, uno tras otro orador me vuelven a untar con ese mágico bálsamo.
En estos primeros 25 años como Auditor creo haber logrado acumular alguna experiencia como para crearme una opinión personal de los problemas existenciales que de una u otra forma nos toca encarar de cuando en cuando, a mis colegas y a mi, problemas que han sido tema conversaciones agudas donde hemos analizado largamente y bien acompañados de unas cervezas bien frías que nos envalentonan para sacar todos esos sentimientos encontrados. Quiero resaltar que estos problemas existenciales, no solo se presenta en los colegas que trabajan para empresas grandes, globalizadas, que con solo ver el logo basta para saber de quien se trata. Los colegas que trabajan para empresas mas terrenales encaran estas vicisitudes.
Descubrimos , probamos , arriesgamos el pellejo, en los fraudes pero la empresa no hace nada... es un asunto de cuello blanco, que es un secreto a voces , existen sectas, grupos, organigramas de sombra, con mas poder que el organigrama formal, que se unen con un fin especifico, tienen pactos de caballero y en otros casos van mas allá , con pactos de no agresión, cada grupo tiene una parte de la empresa con fines grupales. Mientras la empresa siga ganando dinero que importa si lo que se pierde en el camino son minucias, las magnitudes que manejan no interesa preocuparse por un 0.1% o un 1%, es despreciable dada la "materialidad" de las cifras. Pero esa "materialidad" no es tal para los mortales que la gerencian ya que no cae nada mal unos miseros USD 100.000 aparte del sueldo. Una vez me tocó escuchar a un gerente de alto nivel decir, un 10% de comisión estaba bien, por que así se trabajaba y era el mercado el que establecía las reglas, este gerente ya no esta en esa empresa por esa misma razón, logro hacerse de una fortuna.
Ese sinsabor va quedando en el transcurso del tiempo, va alimentando nuestro fuero interno y llegar a conclusiones tales como: "el auditor interno es como un florero", un adorno, solo para cumplir un requisito. Con los años he aprendido a tomar estas vicisitudes con filosofía y seguir adelante en la búsqueda del nirvana.